lunes, 10 de junio de 2013

Calidad de las viviendas sociales en chile
Últimamente el tema de las viviendas sociales en chile a estado muy latente en nuestro país ya sea porque el gobierno muestra una cara bastante prometedora pero al final de cuentas nunca es todo como se dice.
Pero también hay que pensar que para ello, los ahora comités de vivienda, por lo general “mal” asesorados por representantes municipales, eligen una consultora o asesoría técnica, la cual en rigor debería hacerse cargo de las siguientes cuestiones: determinar la demanda de beneficiarios del proyecto (número total de familias que postulan al fondo); determinar la factibilidad de construcción de las soluciones habitacionales, a través de un catastro de los predios habidos en el área urbana para este programa (si se trata de predios rurales, se debería acceder a otro tipo de subsidios,el“rural. Sin embargo esto generalmente no sucede, ya que en muchas comunas que son a simple y compleja vista “rurales”, los usos de suelos determinan lo contrario, por lo cual casi no hay suelos agrícolas en las comunas “rurales y por tanto, tampoco hay “subsidios rurales”) Todos estos trabajos son no sólo necesarios, sino que son el trabajo de las asistencias técnicas que se adjudican los proyectos habitacionales, supuestamente “supervisados” por las municipalidades y por el SERVIU regional respectivo. Cuando ya todo está “legalmente bien”, no necesariamente “bien” , hablamos de alrededor de un año y medio entre toda la supuesta tramitacion que tienen que vivir lasfamilias que ven como cada vez más se atrasa el sueño de la casa propia , comienza recién el proceso de “licitación” para ver que constructora finalmente construye las casas. 
Estos pasos, excesivamente largos para quien mientras espera su casa, vive en medias aguas; de allegado con familiares, en condiciones de hacinamiento, etc, no serían tan terribles, si al final de los dos años y medios aproximados de espera, la casa propia entregada, fuera verdaderamente igual que “el sueño de la casa propia” que tenían sus ahora dueños. Pero lamentablemente no es así. 
Una casa de 30 o 32 metros cuadrados es poco para cualquier familia, pero no debemos olvidar que los terrenos permiten la ampliación por parte de los “beneficiarios” a 72 metros cuadrados, quedando incluso espacio para un patio, lo cual si constituye una “solución” al derecho básico y humano de la vivienda, pero no ataca el problema en su fondo. Cómo ya se mencionó, las familias aportan alrededor de 280  mil pesos promedio y el resto es financiado por el Estado, no teniendo que pagar las familias ni dividendos, ni cuotas por su casa nunca más. A lo cual se llama o se conoce como  una vivienda si deuda.

pero, cada vez nos enteramos con más frecuencia, de casas construidas en lugares no aptos; sin redes viales importantes que aseguren la conectividad de las familias con los servicios básicos; sin su urbanización terminada. Esto por supuesto aparte de los problemas más visibles de las obras: los constructivos (casas que se llueven, se desarman, se fisuran, se inundan, etc.)
Todo ello no debería pasar porque existen organismos privados y estatales que “supervisan” el proceso de construcción de las casas, desde la postulación a la entrega. Tales como las municipalidades, el SERVIU, ministerio de vivienda,etc.

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